domingo, 12 de febrero de 2012

¿Mi educación acorde con una aducación centrada en el alumno?

En el libro tenía como ejercicio práctico dónde tenía que contestar a quince preguntas puntuándolas de 1 a 4. Me evaluaban en tres escalas: mis creencias centradas en el alumno, su aprendizaje y la enseñanza; en creencias no centradas  en el enfoque centrado en el alumno sobre los alumnos; y por último en creencias no centradas  en el enfoque centrado en el alumno sobre el proceso de  enseñanza –aprendizaje.
Mis puntuaciones adquiridas han sido muy justas, por eso en la primera escala centrada en el alumno he puntuado con un 3.2 y ésta era la puntuación óptima. La pregunta que he puntuado más baja en esta escala me preguntaba sobre si me pensaba que era necesario crear relaciones afectivas entre los alumnos para que estos tengan mayor rendimiento, lo he juzgado como innecesario. Bien, pero ahora reflexionando quizás sea necesario que el ambiente en clase sea bueno, y cuanto más confianza con el profesor mejor ambiente.

En esta segunda escala, me encuentro cerca de la media pero no llego a ella por una décima. En primer lugar, siempre he creído que no hay alumnos malos, si no alumnos que necesitan otros apoyos, otras necesidades… siempre hay excepciones pero creo que no hay alumnos malos por naturaleza. Se han ido haciendo por rebeldía a los padres, por el grupo de amigos o porque un profesor les cae mal. Pero, ¿si lo que he dicho en el párrafo anterior lo aplicamos aquí? Si un profesor cree en él, le anima,  le apoya y le ayuda a mejorar, conseguiríamos el máximo de su potencialidad.

Por último, la tercera escala tengo similar problema que la anterior, pero esta ve estoy dos décimas por debajo de la media óptima. En este apartado, entiendo  el deber del profesor de explicar, de esforzarse en que todos los alumnos entiendan todo lo dado en clase. Sin embargo, creo en una educación dónde los alumnos son activos y tras las necesarias explicaciones ellos pueden investigar. Obviamente me parece importante que el profesor sepa su materia, pero no lo veo como requisito imprescindible.

En busca de un nuevo enfoque reflexivo, activo que se encamine a una educación centrada en el alumno, tendríamos que tener en cuenta una relación afectiva entre profesor y alumno, no verle como una persona fría, alejada si no como una persona cercana dispuesta a escuchar, ayudar y guiar. El profesor debe verse así también y no entender al alumno como alguien que no sabe y que hay que enseñar, si no como una persona  en constante cambio con una potencialidad enorme.

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